Quizá no necesitas esperar a que llegue el momento perfecto.
Un día antes de escribirte esta reflexión es domingo.
Y este domingo me encuentro pensando en la importancia de tomar acción.
Yo me considero una persona analítica. Me gusta pensar, planear, revisar, mejorar… pero a veces, de tanta planeación, puedo quedarme detenida en una eterna evaluación.
Esperando el momento perfecto.
El momento justo.
Ese momento en el que todo esté listo.
Y mientras tanto, sigo mejorando el proyecto, cambiando cosas, pensando cómo hacerlo mejor…
Hasta que me doy cuenta de algo: quizá nunca voy a sentir que está completamente listo.
Mi segundo hijo vino a enseñarme algo que, aunque ya sabía, necesitaba experimentar:
Por ahora no habrá más tiempo disponible.
No habrá una etapa perfecta, con más horas, más energía y menos pendientes.
Este es el momento que hay.
Y el mañana… no lo sé.
Así que me ha tocado preguntarme:
Si no es ahora, ¿cuándo?
Y eso me ha empujado fuera de mi zona de confort. A arrancar. A accionar. A dejar de esperar sentirme completamente preparada.
Sí, tengo poco tiempo. Probablemente esta tampoco es la etapa más tranquila de mi vida.
Pero sí es una etapa en la que hay algo dentro de mí que pide acción.
Y no para convencer a nadie, ni para obtener aprobación.
Simplemente porque tengo ganas de dar, de compartir, de crear y de hacer.
Creo que hay momentos para observar, planear y reflexionar.
Pero todo eso, en algún momento, tiene que llevarnos a algo.
A movernos.
Y quizá tú también tengas algo que llevas demasiado tiempo postergando.
No hablo solamente de cuidar tu salud.
Puede ser ese proyecto que guardaste en un cajón, ese hábito que sabes que te haría bien, ese negocio que llevas años imaginando o simplemente ese espacio para ti que siempre termina quedando al final.
Yo también tengo proyectos que llevaba mucho tiempo pensando.
Y hoy estoy aprendiendo que quizá no necesito tener todas las respuestas para empezar.
Necesito empezar.
Porque a veces, el camino aparece mientras caminamos.
Y quizá esta sea una buena pregunta para hacernos hoy:
¿Qué es eso que llevo demasiado tiempo esperando para comenzar?
Yo, por mi parte, ya empecé.
Después de mucho tiempo de pensar, planear y darle vueltas, estoy poniendo en marcha ese proyecto de acompañamiento que tantas veces imaginé.
No porque finalmente haya llegado el momento perfecto.
Sino porque entendí que este es el momento que tengo.
Y con eso, voy a empezar.
Martha

